jueves, 13 de septiembre de 2018

BIENVENIDA.

Tengo el placer de dirigir a ustedes estas palabras de bienvenida, en el primer día de una relación que espero perdure para siempre y que sea el punto de partida de un proceso de crecimiento y desarrollo para cada uno de nuestros nuevos estudiantes.

Al darles esta bienvenida, lo hacemos con una combinación de orgullo y compromiso. Sentimos orgullo por el hecho de que cada uno de ustedes haya considerado representa la mejor opción para el desarrollo de una nueva etapa Sentimos el  compromiso, porque tal decisión nos obliga a trabajar duramente cada día para estar a la altura de las más altas expectativas y honrar continuamente la promesa de excelencia académica que hemos hecho ante ustedes.

Durante este nuevo siclo, de trabajo y de innovación en el sistema educativo dominicano y nos sentimos orgullos de eso. En tal sentido, el ustedes  estar  aquí pueden ser considerado como una gran promesa para nuestro país.

Es bueno decir, sin embargo, que no solamente es un lugar para el crecimiento profesional en el sentido estricto de la palabra, pues nuestra intención, apreciados estudiantes, es que cada uno de ustedes disfrute la experiencia este blog de una forma plena.

Si algunos de ustedes (ojala que todos) tiene preocupación especial por el por la historia , puedo decirle que ha llegado al lugar correcto, porque en este blog tenemos uno de los programas mas dinámicos de nuestro país.


Para finalizar, quiero agradecer a los usuarios  aquí presentes, y su enormes capacidades que cada uno posee.
Muy buenos días y, nueva vez, bienvenidas y bienvenidos.
¡Muchas gracias!



TEMA-A



LA CRISIS DE 1929 Y LA GRAN DEPRESIÓN


La expansión económica de los años 20, que aceleró los cambios iniciados en el capitalismo del último tercio del siglo XIX (racionalización , concentración, producción en masa) desembocó en la crisis de 1929.

El crecimiento de la producción no se vio acompañado por un movimiento de inversión ni por un aumento del poder adquisitivo de igual amplitud por parte de los asalariados. El comercio internacional estuvo obstaculizado por los altos precios de los productos manufacturados que contrastaban con el hundimiento de los precios de los productos agrícolas y las materias primas en general.

EEUU se había convertido en el gran prestamista, (colocó en Europa entre 1.000 y 1.500 millones de dólares anuales, 1/3 en Alemania, en el período 1924-1925); con este dinero Europa pagaba las deudas contraídas con EEUU que seguidamente volvían a invertirse en Europa.
De 1921 a 1929 EEUU invirtieron 8500 millones de dólares en el extranjero y sus deudores continuaban pidiendo préstamos para pagar los intereses de los préstamos anteriores. El flujo de los capitales norteamericanos era la pieza clave de la economía mundial.
El crack de 1929.

La crisis económica de 1929-1932 se debió a un encadenamiento de causas, estallando con la quiebra de la bolsa de Nueva York. Pero la crisis bursátil no es más que un eslabón de la cadena. La catástrofe financiera originó un descenso de la actividad económica y de las inversiones de los EEUU .
El crack de la bolsa de Nueva York se produjo el 24 de octubre de 1929, el jueves negro de Wall Street;ponía fin a la etapa de prosperidad estadounidense que había abarcado el período 1920-29 y dejaba de manifiesto los desequilibrios de dicha prosperidad consistentes en la baja continua de precios después de la guerra y el alza de los precios industriales que habían dado lugar a tal disminución del poder adquisitivo de los campesinos que en muchos casos debieron emigrar.
Tras la guerra, los precios de los productos manufacturados aumentaron como consecuencia de la mayor productividad de la industria, lo que permitió elevar los salarios que permitían un aumento del consumo. Estos beneficios serán utilizados para especular en la bolsa donde los corredores de bolsa llegaban a prestar el dinero tomando como garantía los valores comprados. Este sistema funcionó sin dificultades mientras la bolsa siguió su signo alcista, porque el comprador podía devolver el dinero que le habían prestado y obtener beneficios, con lo que la especulación aumentaba. Pero la tasa de interés de estos préstamos pronto superó los límites de lo razonable, haciendo difíciles o imposibles los demás préstamos con fines más productivos.

De repente, en el otoño de 1929, cuando la euforia parecía general, los valores de Wall street empezaron a bajar al aumentar las ventas de las acciones, con dos días (24 y 25 ) de verdadero pánico en que las ofertas baten todos los records.

El descenso de la bolsa de N.Y. fue seguida de la crisis económica más profunda y más extensa de los últimos tiempos por la reacción en cadena que provocó.

Al bajar los valores de la bolsa el sector bancario fue el primero en verse afectado, al retirarse los ahorros de los bancos ante el miedo a perderlos; ante esta situación de pánico los bancos no pudieron hacer frente a la situación porque tenían invertidos sus fondos a corto o medio plazo, por lo que no les quedó más remedio que la suspensión de pagos o la quiebra. Por su parte, los bancos que resistieron se vieron faltos de liquidez, por lo que restringieron la concesión de créditos, con lo que se hundió la inversión. El retraimiento de la inversión trasladó la crisis del sector financiero al industrial y comercial.

Como la producción industrial de EEUU estaba orientada en buena parte a la gran masa de asalariados, consumidores durante la prosperidad, al disminuir la capacidad adquisitiva de estos en su conjunto, al aumentar el paro, se contrajo la demanda y en las fábricas aumentaron los stoks sin salida comercial. Ante esto comenzaron a bajar los precios.
La restricción del crédito y la falta de pedidos provocó a su vez la quiebra de gran número de empresas y las reducciones de plantillas, con lo que el aumento del paro se agudizaba con la crisis.
Las repercusiones de la crisis en Europa se dejaron sentir rápidamente cuando fueron retirados los capitales flotantes de EEUU que los repatriaba en un deseo de aumentar su liquidez.
La extensión de la crisis fue proporcional a la dependencia de las inversiones norteamericanas por parte de cada país, siendo Alemania el más afectado.

Ante la intensidad de la crisis en cada uno de los Estados, se tomaron una serie de medidas para superar los problemas.

El enfrentamiento de los intereses económicos de los diversos países tiene como consecuencia el que se intensifique el proteccionismo y la devaluación de las monedas.
La intensificación del proteccionismo que se desarrollo principalmente a través de la elevación de las tarifas aduaneras con el objeto de reducir las importaciones, provocará la crisis del comercio internacional y , consecuentemente, la disminución de los vínculos económicos internacionales.
Las devaluaciones monetarias se realizan con el objeto de reactivar las exportaciones y dificultar las importaciones al tiempo que colaboran en la subida de precios.
Una tendencia hacia la autarquía y el nacionalismo económico es evidente. Los países ricos (EEUU, Francia e Inglaterra que disponen de grandes reservas de oro) pueden tomar medidas moderadas, pues disponen, en su interior, o en las colonias, de un mercado amplio...que les permite subsistir sin problemas. Los pobres (Alemania, Italia, Japón) se ven obligados a intensificar esa vía autárquica aunque les resulte muy dura.

En Alemania , imitando a Francia se intentó limitar los gastos del Estado, aumentando los impuestos indirectos, bloqueando o disminuyendo los salarios, reduciendo el subsidio de desempleo e intentando bajar los precios. Todo un esfuerzo deflacionista que acabó en el fracaso.
Con la llegada de Hitler al poder (enero de 1933) se impone como objetivo la recuperación del trabajo por los parados mediante la construcción de grandes obras públicas y en un programa de rearme y remitalitarización.

EEUU , con Roosevelt, emprende una serie de reformas “New Deal” , propugnadas por Keynes, que deja atrás las ineficaces medidas deflacionistas, poniéndose en práctica una economía dirigida. Para paliar la crisis bancaria dio una moratoria y obligó a cerrar todos los bancos “insanos”; por otra parte, se reduce la producción de excedentes agrarios por medio de subvenciones y se reorganiza la planificación regional a gran escala. La reconstrucción de la industria se fomentó dando garantías a los empresarios y fijando horarios máximos y salarios mínimos a los trabajadores.
En 1935 comienza la segunda fase del New Deal con una serie de reformas que pretenden fortalecer la posición de los campesinos y de los trabajadores. Se intenta resolver el problema del paro mediante un programa de construcciones financiadas con fondos públicos. Ser crea un seguro de paro, invalidez y vejez.

.- 1922-1929: de la expansión y la prosperidad a la crisis.
La expansión económica de los años 20 no hizo superar los problemas socioeconómicos y las dificultades que van a ponerse de manifiesto en la Gran Depresión de los años 30.
La I Guerra Mundial fue la causa de que se rompiera el equilibrio económico de que se había gozado hasta entonces. Este equilibrio se basaba en la convertibilidad del sistema monetario (cambio de monedas por oro o por monedas extranjeras).
Las monedas de los países vencidos habían sufrido una fuerte depreciación, pero lo cierto es que también se depreciaron las de otros países, incluso vencedores.
Los especuladores invierten en monedas devaluadas.
La situación en Europa era de ruina:
Deudas y reparaciones de guerra.
El centro de la actividad económica se había trasladado a Nueva York. Era una clara pérdida de hegemonía del capital europeo.
Esto provocó la Crisis de 1921, que afectó fundamentalmente al U.K.
Paro.
Descenso de precios.
Los años siguientes a la I Guerra Mundial nos dan un panorama de depresión económica.
En 1922 se reúne una conferencia en Ginebra a petición del U.K., en la que no participan ni los U.S.A. ni la U.R.S.S., cuyo fin era restablecer la convertibilidad de las monedas, pero no había suficientes reservas de oro en Europa. Se buscó una solución intermedia. Además de esto, una nueva conferencia en Londres en 1924 prevé la creación del llamado “Plan Dawes”, que consistía en una revisión del pago de las reparaciones; se trataba de que Alemania pagara entre 1.000 y 2.500 millones de marcos/oro en función de su desarrollo económico, anualmente.
La garantía para que Alemania pagase eran los impuestos indirectos y los aranceles (impuestos de aduanas).
Al mismo tiempo se crea una comisión germano-aliada que establece las cantidades de pago.
Este nuevo plan económico generó una rápida oleada de créditos americanos a Europa, permitiendo la reactivación del mercado monetario y de la economía en general, iniciándose así los “Felices Años 2”, caracterizados por el fuerte desarrollo de industrias como el automóvil, la petroquímica, los cauchos... También se caracteriza por el consumo y la producción.
El sistema económico de estos años se caracterizó por los siguientes puntos:
  La producción en serie (Tailorismo). Reducía los productos a modelos básicos y permitía la fabricación en serie, más barata.
  Concentración industrial, fruto de la Segunda Revolución Industrial, que se pudo realizar gracias a los beneficios de la producción en serie. Concentración de capital.
  Estimulación de consumo; publicidad y, sobretodo, ventas a plazos. Pero estas ventas a plazos tenían una contrapartida: toda la economía, reposaba sobre créditos bancarios. Poco a poco el consumismo iba sustituyendo al ahorro.
  Marginación de algunos sectores económicos, como la industria textil y el sector agrario. En lo que se refiere al sector agrario los precios se mantuvieron bajos, en especial desde que se recuperaron las tierras de la II Guerra Mundial, aumentando la producción.
Los “Felices 20” eran aparentemente una etapa de prosperidad inagotable, especialmente en los U.S.A. Realmente esta prosperidad era sólo un aplazamiento, porque no se resolvían los problemas de fondo. El crédito ya se extendía a los particulares y concretamente los U.S.A. se habían convertido en el gran prestamista; unos 1.500 millones de dólares prestados a Europa, dinero utilizado para devolver créditos de guerra a los mismo U.S.A.
Este flujo de capital americano era la clave de la economía mundial.




   TEMA-B             


Causas


En 1925, la economía mundial se hallaba bastante equilibrada: la producción había vuelto al nivel de antes de la Primera Guerra Mundial, la cotización de las materias primas parecía estabilizada y los países que atravesaban un periodo de alta coyuntura eran numerosos. Sin embargo, no era un retorno a la belle époque. Una serie de equilibrios tradicionales quedaban alterados: la producción y el bienestar progresaban de manera espectacular en unas partes (Estados Unidos, Japón), mientras que en otras (en particular, en el Reino Unido), perdida la prosperidad anterior a la guerra, la población vivía abrumada por el desempleo y las crisis endémicas.[cita requerida]
Al mismo tiempo, los estadounidenses complicaban de singular manera la posición de los europeos. La deuda internacional no podía pagarse sino con oro o mercancías, y los estadounidenses frenaban sus importaciones de Europa con los nuevos derechos de aduana, cada vez más elevados, al tiempo que utilizaban su superioridad para imponer sus exportaciones a Europa.
Plan Dawes y Plan Young
Por otra parte, los Estados Unidos disponían de las mayores reservas de oro del mundo y, para mantener el patrón oro, hubo de conceder cuantiosos préstamos a Europa. Tal fue el origen de los planes Dawes y Young.
En 1924, la economía estadounidense vivía en plena era de prosperidad, y la guerra europea la acrecentó: durante tres años sucesivos, los Estados Unidos fueron los proveedores de un mercado casi ilimitado, mientras las potencias europeas se aniquilaban entre sí. La capacidad industrial de los Estados Unidos también había aumentado considerablemente, y su agricultura progresaba a idéntico ritmo.

Desde 1925, la actividad de la Bolsa de Nueva York había evolucionado tan vertiginosamente como la producción industrial del país. La cotización de las acciones subía regularmente de año en año, y fueron numerosos los estadounidenses que hallaron en la especulación de la bolsa la fuente de una rápida fortuna: la fiebre de operar a la bolsa tentaba a todos los estratos de la población de modo irresistible, tanto rentistas y jubilados como aprendices, que ignoraban todo lo relativo a la industria, a la economía y a la misma bolsa. Todo el mundo consideraba que la economía del país se encaminaba hacia niveles insospechados, y todos estaban persuadidos de que las "mejores acciones" podían conseguirse con muy poco dinero, pensando que debía aprovecharse de aquella buena suerte antes de que pudiera terminarse.

La continua demanda hizo subir las acciones a alturas increíbles, y pronto la cotización en la bolsa fue pura especulación, que nada tenía de común con la auténtica solvencia de la sociedad.
Mientras sólo se trató, para el ciudadano medio, de invertir sus economías, la especulación siguió dentro de ciertos límites más o menos razonables, pero transcurrió el tiempo y los estadounidenses empezaron a operar en la bolsa con dinero prestado.

Una acción de cien dólares nominales podía obtenerse solo por diez, mientras el resto, llamado "excedente" -o sea, noventa dólares-, se pagaba a crédito. Si la acción seguía subiendo, todo iba perfectamente: un alza del 10 por ciento, esto es, que pasara de 100 a 110 dólares proporcionaba al accionista un beneficio neto del 100 por ciento sobre los 10 dólares que en realidad había desembolsado. En cambio, si la acción bajaba en un 5 o en un 10 por ciento, el corredor bursátil exigía nuevo pago al contado, y si el cliente no podía hacer frente al mismo, se veía obligado a vender con pérdidas, con el fin de cubrirse él y cubrir a otros posibles acreedores.
Entre los pequeños especuladores -decenas de millares de ciudadanos-, eran muy pocos los que poseían reservas de liquidez apreciable.

                         

         El crac bursáti

La crisis se originó en los Estados Unidos, a partir de la caída de la bolsa de Wall Street de 1929 (conocido como Martes Negro, aunque cinco días antes, el 24 de octubre, ya se había producido el Jueves Negro), y rápidamente se extendió a casi todos los países del mundo.
La coyuntura del alza, denominada allí Big Bull Market, descansaba así sobre una base sumamente frágil. Todo el sistema se derrumbó en octubre de 1929, y en pocos días -en cuestión de horas, incluso- las cotizaciones perdieron todo cuanto habían ganado durante meses o, mejor dicho, durante años. Los pequeños especuladores quedaron arruinados y tuvieron que vender con enormes pérdidas, y al cundir el pánico los grandes capitalistas se encontraron también con dificultades.
El 23 de octubre de 1929 las cotizaciones registraron una pérdida media de 18 a 20 puntos, y pasaron de mano en mano unos seis millones de títulos; al día siguiente, nueva caída de las cotizaciones, entre 20 y 30 puntos, e incluso de 30 a 40 para las grandes empresas.
En tan crítico momento, los primeros bancos del país y los corredores de bolsa más destacados intentaron salvar los negocios y reunieron 240 millones de dólares para sostener las cotizaciones mediante compras masivas, y en aquella sola jornada cambiaron de mano trece millones de acciones.
Tan desesperada tentativa produjo sólo resultados de carácter momentáneo; el lunes 28 de octubre, se produjo un nuevo descenso de 30 a 50 puntos, y al día siguiente -que pasó a la historia con el nombre de "Martes Negro"- fue la jornada más sombría de Wall Street. El pánico fue absoluto: en pocas horas, dieciséis millones y medio de acciones se vendieron con pérdidas a un promedio del 40 por ciento.

Más tarde, en noviembre, cuando se habían calmado un poco los ánimos, las cotizaciones habían descendido a la mitad desde el comienzo de la crisis de la bolsa, y no menos de 50.000 millones de dólares se habían desvanecido como el humo, con lo que quedaron en evidencia la inseguridad y fragilidad de los sistemas financieros.
La quiebra de la Bolsa de Nueva York fue el momento más dramático de una crisis sin precedentes; de todos modos, el derrumbamiento de Wall Street no fue el prólogo ni la causa de la crisis económica mundial: fue sólo su más espectacular síntoma.
Los primeros indicios de recesión se dejaban sentir ya en los países productores de materias primas, mientras Wall Street vivía aún en plena euforia, primer síntoma de la falta de vigilancia y prevención de las situaciones cambiantes, por exceso de confianza. La depresión tenía causas múltiples: tras un periodo de fuerte expansión, sobrevino una crisis de coyuntura y adaptación, que podría decirse "normal", pero que estalló con violencia inaudita. De todas formas aquella crisis "normal" hasta cierto punto, era asimismo estructural, resultado de la guerra y sus funestas consecuencias, tales como la presión fiscal, las deudas de guerra y las reparaciones alemanas.[cita requerida]
La racionalización y las nuevas técnicas industriales y agrícolas contribuían igualmente a la crisis. El aumento de producción por hora trabajada, sin aumentar la mano de obra, es beneficioso para la industria, pero no en todas las circunstancias. Un ritmo de expansión demasiado rápido acarrea dificultades de transición y adaptación. La racionalización del trabajo suprime empleos, y los trabajos disponibles para otros sectores de la producción, al haber desempleo, no pueden adaptarse siempre con suficiente rapidez; por tanto, este problema de readaptación provoca, en la mayoría de los países, un bache importante apenas transcurre el periodo de alta coyuntura. Aparte de ello, las dificultades internas y la inestabilidad de la política mundial impedían entonces la elaboración de cualquier planificación a largo plazo.

La quiebra estadounidense no fue en sus comienzos sino una quiebra de índole bolsística, el brusco estallido y desmoronamiento de un mito creado por los especuladores; no obstante, sus consecuencias fueron hondas y duraderas. Las personas arruinadas a causa del derrumbamiento de la bolsa de valores limitaron sus gastos, los afortunados que todavía disponían de algún capital quedaron atemorizados y se negaban a invertirlo de nuevo, y las fuentes de crédito se agotaron. Las consecuencias de todo ello fueron fatales en general para Europa y en particular para la economía alemana, que dependía casi por entero de los préstamos de los Estados Unidos a corto plazo.




TEMA-C




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TEMA-D


Efectos de la crisis.




PIB estadounidense en el período 1910–1960. La franja rosa resalta los años de la Gran Depresión (1929–1939).

Desempleo en Estados Unidos en el período 1910–1960. La franja rosa resalta los años de la Gran Depresión (1929–1939).
La depresión subsiguiente fue la peor de la historia estadounidense. Durante al menos tres años y medio todos los indicadores sociales y económicos reflejaron un progresivo deterioro de la situación. En 1932 el producto interno bruto (PIB) había disminuido un 27 por ciento, y la producción industrial, un 50 por ciento. La inversión ni siquiera alcanzaba para el mantenimiento de las instalaciones existentes. Bajo estas presiones, el sistema bancario acabó por derrumbarse. En 1933, el desempleo llegó al 25 por ciento. Solo en 1940 se recobró el nivel de producción previo a 1929, y esto se debió al estallido de la II Guerra Mundial. Durante los primeros años de la depresión, entre 1929 y 1932, el índice general de precios en Estados Unidos disminuyó el 35,6 por ciento.9​ Muchos economistas piensan que este proceso de deflación fue responsable de la profundidad y duración de la depresión, y también parece probable que esta prolongada deflación sólo fue posible por la política del Sistema de Reserva Federal de disminuir la oferta monetaria.10​
Reducción del PIB en Estados Unidos durante la depresión
Año Reducción del PIB (%)

1930 9,9
1931 7,7
1932 14,9

Instituto Universitario de Análisis Económico y Social. Universidad de Alcalá11​
Los sectores más gravemente afectados por la depresión fueron la agricultura, la producción de bienes de consumo y la industria pesada. Esto provocó que ciudades como Detroit y Chicago, que dependían de la industria pesada, sufrieran la crisis con más intensidad. A su vez, hubo ciudades dependientes de una sola industria que terminaron totalmente arruinadas. En 1932, el nivel de actividad al que estaba funcionando la industria era tan bajo que incluso una eventual demanda del mercado podía ser satisfecha sin necesidad de inversión y sin recurrir a más mano de obra. De modo semejante, el sector de la vivienda estaba también saturado de casas vacías cuyos propietarios no habían podido hacer frente a las hipotecas. Sin embargo, lo que más se resintió fue la confianza de los empresarios, quienes poseían grandes dudas sobre la utilidad de nuevas inversiones. El hundimiento de la bolsa fue además una causa directa de la reducción de los beneficios empresariales y destruyó el incentivo individual al ahorro, y se redujo así el volumen de los recursos destinados a la inversión. El nivel extraordinariamente bajo de los ingresos agrícolas fue decisivo y retardó considerablemente la recuperación. La agricultura fue el sector más deprimido de la economía, y los productores habían disminuido sus ingresos en un 70 por ciento. Gran parte de las cosechas no se vendían, y comenzaron a disminuir la producción demasiado tarde. A su vez, como la gran mayoría de los pequeños agricultores estaban endeudados, se veían forzados a vender sus productos o a perder sus propiedades.

El funcionamiento del sistema bancario estadounidense fue el factor individual que mayor influencia tuvo sobre la profundidad alcanzada por la depresión. Los bancos se apoyaban en unas pocas industrias locales y eran muy susceptibles a las retiradas de fondos. Al producirse una corrida bancaria masiva, los ahorros se tornaron menores que los ingresos y los bancos no podían prestar dinero. A su vez, las garantías, como las casas, contra las cuales se habían vendido los préstamos eran invendibles. A pesar de la debilidad del sistema bancario, su derrumbamiento pudo haberse evitado, pero el gobierno no hizo nada para rescatar a los bancos. Es más, lo que se pensaba en ese entonces era que la depresión suponía una purga que desembarazaría a la economía de sus aspectos menos eficientes, y que las bancarrotas y los despidos eran parte necesaria de este proceso de retorno al equilibrio.


La difusión de la crisis

La depresión estadounidense de la actividad económica fue acompañada por una reducción adicional del préstamo hacia el extranjero y una fuerte contracción de la demanda de importaciones. Esto produjo una gran reducción del flujo de dólares hacia Europa y el resto del mundo. Dada la importancia de Estados Unidos en la economía mundial, el impacto de su crisis sobre el resto del mundo fue fuerte; por eso se dice que Estados Unidos exportó su crisis. Prácticamente todos los países padecieron declives tanto en la producción industrial como en el PIB, y la URSS fue la principal excepción al estar aislada de los estragos del capitalismo moderno. El siguiente cuadro muestra la caída de la renta y la producción industrial entre el comienzo de la crisis en 1929 y 1932, año que marcó el momento de mayor profundidad en el descenso de los indicadores económicos.

País PIB 1932 (1929 =100) Producción industrial 1932 (1929=100%)

Austria 80 62
Francia 86 74
Alemania 77 61
Japón 101 -
Reino Unido 95 89
Italia 98 86
Países Bajos 93 84
España 97 84
Estados Unidos 73 62
Fuente:12​

A principios de 1931, si bien persistía la deflación y la desocupación era alta, los países más afectados eran los exportadores de materias primas, y varios de ellos debieron abandonar el patrón oro. Sin embargo, con la quiebra del Credit Anstalt, el principal banco de Austria, se produjo una fuga de capitales en Alemania, Gran Bretaña y en Estados Unidos, quien decidió terminar con el patrón oro. Hacia finales de 1932, casi todos los países del mundo lo habían hecho.
Alemania, logró una moratoria en el pago de las reparaciones de la deuda pero igual decidió aumentar las tasas de interés. Esto provocó una profundización en la caída de la actividad económica y un incremento de la desocupación. La devaluación del marco fue descartada por temor a la inflación. La alta desocupación creó un clima de conflictividad social y política que allanó el camino a la llegada de Hitler al poder. Gran Bretaña, por su parte, abandonó el sistema monetario tradicional dejando flotar la libra, esto produjo su depreciación. Esto fue la demostración del liderazgo británico y permitió que la economía británica se recuperara de forma razonable librada de las condiciones impuestas por una moneda sobre valuada y altas tasas de interés.

En poco tiempo se produjo la desorganización y la destrucción parcial de la maquinaria que movía la economía internacional. Los países buscaron una salida individual a la crisis al desaparecer la cooperación financiera. Esto produjo un deterioro de los términos de intercambio y significó el descenso de los precios de las materias primas respecto a los productos manufacturados. En un contexto de escasez de crédito, el resultado para los países periféricos fue la pérdida de reservas y la depreciación del tipo de cambio. Los países periféricos adoptaron dos tipos de políticas: las pasivas y las activas. La pasividad fue el mantenimiento de la ortodoxia monetaria y cambiaría con respecto a los países centrales, y fue realizado por países pequeños con alta dependencia del mercado como Haití, Honduras y Panamá. Las políticas activas fueron modificar el tipo de cambio, controlar las importaciones, intervencionismo estatal e industrialización por sustitución de importación. Estos fueron el caso de Argentina, Brasil y Uruguay



TEMA-F

Consecuencias de la crisis.


Son consecuencias de tipo global y general.
Político: En el orden internacional se recrudecen los nacionalismos. Se pierde la idea de ayuda internacional y predomina la actitud de recelo e insolidaridad entre los estados.
En lo que se refiere al interior de los estados se abandonan los presupuestos liberales y se establecen modelos que buscan la intervención del Estado (como única salida).
Demográficos: Se produce una detención y regresión del crecimiento de la población. Los economistas relacionan expansión económica con expansión demográfica. Hay movimientos migratorios. Paralización de los movimientos transoceánicos en los 30.
Ideológicas: El empobrecimiento es general, con lo que el incremento de los movimientos obreros es significativo. En Europa, sobre todo en Francia y Alemania, hay un gran malestar social. A pesar de las fuertes protestas obreras no hay acciones revolucionarias. La conflictividad social se pone de manifiesto en marchas, batallas contra el sistema... Separación definitiva de socialismo y comunismo, los socialistas tratan con el estado, colaboran.
Intelectuales: Crisis de conciencia. Se desarrolla la “Generación Perdida” de escritores. Son realistas y muy negativos. Tuvieron una gran repercusión en la sociedad.
Revisión del pensamiento económico: El principal pensador económico es J. M. Keynes, que critica las teorías neoclásicas, el Liberalismo Económico tradicional (del siglo XIX). Pretende una teoría nueva, intervencionista. El Estado tiene el papel de estabilizador, es decir, que debe minimizar los efectos negativos de la crisis. Publica en 1936. Muere en 1946, pero sus teorías siguen en práctica. Keynes opinaba que el nivel de empleo no depende sólo del salario, sino también de otras variables como la capacidad de consumo, aumento de demanda...
Soluciones a la Crisis:
Las soluciones globales y particulares se tomaron inspirándose en las nuevas teorías económicas. El objetivo básico era restablecer la tasa de beneficios de las empresas a base de aumentar la demanda interior. En los sistemas democráticos se potenció la aparición de empresas públicas, constituyendo esta práctica un precedente de la planificación económica posterior a la II Guerra Mundial. En los gobiernos fascistas se tiende a la planificación centralizada y al auto abastecimiento, primando el desarrollo de las obras públicas y el rearme. Tanto en un caso como en otro, el estado prestó ayuda a las empresas, bien con subvenciones a fondo perdido, o bien con nacionalizaciones. Proteccionismo y rearme.

a recuperación en el Reino Unido[editar]
La política económica británica en los años 1930 estuvo marcada por la trascendente decisión de abandonar el patrón oro en 1931. La flotación de la Libra no fue acompañada de una mayor intervención estatal como en los otros países. La nueva política británica se sustentó en el crédito barato y en el proteccionismo. Las posibilidades de acceso a préstamos a bajo costo fue uno de los factores que contribuyó a impulsar el mercado de la construcción. Por otro lado, el establecimiento de una política arancelaria dio por finalizado un período de casi noventa años de libre comercio, con la importante consecuencia de colocar al mercado interno como motor del crecimiento. Este rasgo se vinculaba con la pérdida de competitividad de los productos ingleses y con las posibilidades de expansión del consumo de masas que se desarrollaría plenamente en la posguerra.
Si bien la economía británica experimentó una recuperación más prolongada y sostenida que la del resto de los países industriales, hubo dos aspectos negativos importantes: el alto desempleo y la concentración empresarial producto del proteccionismo y la preferencia imperial. Gran Bretaña, la potencia industrial menos concentrada en 1914.
La recuperación en Francia[editar]
La economía francesa, de buen comportamiento en la posguerra, se vio enfrentada a la crisis, cuando en 1931, Gran Bretaña y otros numerosos países decidieron abandonar el patrón oro. Hasta ese momento, la devaluación del franco y el proteccionismo hicieron que Francia fuera alcanzada débilmente por la crisis. El problema se presentó ante la disyuntiva de mantener el patrón oro, favorecido por su gran cantidad de reservas de este material, o devaluar. La decisión de mantener el patrón oro, por el temor a la inflación, impuso una línea de acción deflacionaria para adecuar los precios franceses a los niveles mundiales en un marco de devaluación general. Así, se promovió la deflación mediante la reducción de gastos, una baja en los salarios y el mantenimiento de altas tasas de interés. Esto provocó tensión social, caída de las inversiones y ningún resultado positivo.
Sin embargo, en 1936, un nuevo gobierno de carácter socialista produjo un viraje de significación. Se abandonó el patrón oro con la consecuente devaluación del franco, se realizó un moderado plan de obras públicas, se regularon los precios agrícolas y se aumentaron los salarios. El traslado inmediato de los incrementos salariales a los precios relanzó la inflación y reapareció la tensión social. A principios de 1939 la economía francesa pareció despegar debido al aumento de los gastos militares, pero la entrada en la guerra y la ocupación por parte de Alemania al año siguiente cambiaron el rumbo de la historia de Francia.


La recuperación en Alemania y el nacimiento del Nazismo



Discurso de Hitler en 1935.
Hacia 1933, la economía alemana no había superado aún el impacto negativo de la política económica implementada por un gobierno que había apostado por la deflación para salir de la crisis. Como la economía alemana dependía fundamentalmente de los préstamos estadounidenses, la reducción de los mismos a partir del 1929, tuvo efectos directos en la economía. La decisión del gobierno de mantenerse en la ortodoxia generó más desempleo, la caída del producto interno bruto y el colapso del sistema bancario. La mala situación social, más el temor del avance del comunismo son claves para entender la llegada de Hitler y el partido Nacional Socialista al poder. Los comunistas alemanes fueron acusados del incendio del Reichstag, y en un clima de terror e inseguridad, se le otorgó el poder absoluto de una forma legal y constitucional.
El nazismo se caracterizaba por un ultra nacionalismo totalitarismo y expansionista, anticomunismo, anti liberalismo, antisemitismo y por la idea de supremacía racial del pueblo alemán. La política nazi en relación a lo económico estuvo caracterizada por el alto grado de intervención estatal. Los objetivos finales de esta política económica eran el control totalitario de la sociedad, los planes bélicos y la idea de superioridad racial. El sistema económico fue parte del sistema político de dominación.
La recuperación alemana comenzada en 1933, estuvo caracterizada por la creación de empleo y en una serie de disposiciones fiscales con el objetivo de favorecer a las grandes empresas. El gasto militar subió del 3% del PIB en 1933 al 23% en 1939. El sector estatal fue el mayor inversor y el mayor consumidor en la economía alemana disminuyendo el papel de la economía de mercado por las regulaciones impuestas por el Estado. A su vez, se profundizó la concentración en las distintas áreas de la economía, rasgo característico de la estructura productiva alemana.




TEMA-G



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